Culturas, Relatos — April 4, 2012 at 9:21 pm

Calle de Segovia

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Estoy compartiendo mantel de papel, de esos de terraza de cafetería del centro, con un buen chico.Vino desde Galicia a pasar unos días en Madrid y sería difícil resumirte en este texto como llegamos al lugar, a la conversación actual y a este nivel de relativa confianza.

Si tengo ganas y caracteres suficientes para explicarte que estamos desayunando un par de cafés. Uno humeante, el otro con tres hielos que lo convierten, a pasos agigantados, en agua de fregar; acompañados de un par de cruasanes a la plancha que se deshacen cuando el cuchillo de sierra los atraviesa bañándolos enmermelada.

En mi camiseta, un mensaje que algunos llamarían subversivo. Mis zapatillas, mojadas porque ayer pisé bastantes charcos, y el pelode alguien que tomó demasiada distancia para con su peine, y esa vaina de la preocupación por la apariencia. Has de saber también, que todo esto combina a la perfección con una barba poblada, y unos dientes cada vez más amarillos por la falta de vete a saber qué.

Aquí estoy, desayunando con mi amigo gallego, el cual,  mientras yo escribo esta bazofia, lía un porro que más tarde me acabará ofreciendoy que yo acabaré compartiendo, volviendo a pensar de nuevo porque me da asco beber en según qué vasos y no “mamar” el primer porro que un compañero me pasa.

Siempre he creído que las mejores conversaciones son las que se tienen después de un polvo con la chica que acabas de conocer, pero que llevas semanas testeando, pero  he de decir que las que se tienen con mi recién estrenado amigo gallego tampoco le tienen nada que envidiar.

Hemos estado hablando de la falta de trabajo, de la puta crisis, de la peli de Donnie Darko, de cine español (su película favorita es Airbag) y de cine porno (mi actriz favorita es Sasha Grey).

Entonces le he preguntado que qué coño hacía en esta ciudad solo, a lo que él me ha respondido que no está solo porque Dios está con él. Y mi sonrisa ha sido mofa que se ha contagiado, y su carcajada ha sido inmediatamente arrugas en su frente ya de por si castigada.

Los dos hemos convenido que si Dios hubiese venido a vernos, al menos nos hubiéramos puesto otra ropa, nos hubiésemos lavado la cara, y yo habría llevado otra camiseta que no pudiera ofenderle.

Y ambos hemos estado de acuerdo en que eso de “estar solo” es muy relativo: él ha argumentado que todos morimos solos, a lo que yo le he objetado que ciertamente, todosmorimos solos, menos  los que tienen familia, mujer o amigos que velen su despedida.

Tras mi afirmación su cara se ha agriado y no hemos llorado por no reír. Mi nuevo amigo me ha dicho que no quiere morirse solo, y yo le he dicho que si quiere morirse acompañado yo estaré con él si lo desea.

Son las 9 de la mañana, una hora menos en Canarias y una pena más en Madrid, y aquí estamos, en la terraza del bar de al lado del viaducto de la calle de Segovia*.

Hemos acordado que estamos aquí porque aquí se está mejor que en ningún sitio a estas horas, que a veces no hay que hacerse tantas preguntas y que los mejores relatos son los que tienen un final abierto.

“En el año 2008 los suicidios reemplazaron a los accidentes de tráfico como primera causa de muerte externa en España. En nuestro país entre 9 y 10 personas se quitan la vida cada día.

La tasa de suicidios en Grecia ha pasado, en solo tres años, de ser la más baja a la más alta de Europa a causa de la gravísima crisis económica que sufre el país y a los problemas de depresión y ansiedad que se derivan de ella, según informaron las autoridades sanitarias (…)

Hace solo tres años, antes del inicio de la crisis financiera, Grecia presentaba la tasa más baja de suicidios del continente, con 2,8 casos por cada 100.000 habitantes. En la actualidad, la tasa de suicidios casi duplica la de entonces, a pesar de las fuertes prevenciones contra el suicidio de la Iglesia Ortodoxa, que prohíbe el enterramiento en campo santo a quienes se quiten la vida.

Aparte, en estos años han aumentado considerablemente el consumo de drogas y el número de casos de depresión, neurosis y autolesiones, según los expertos. Los psiquiatras han constatado un incremento en un 30 por ciento de la demanda de sus servicios, en su mayoría por casos de ansiedad y depresión.”

Datos extraídos de:

El Mundo/neurociencia

Europapress/suicidios Grecia

INE

El Viaducto de Segovia se encuentra en Madrid, y tiene como finalidad la prolongación de la calle Bailén, y salvar el desnivel de la calle Segovia. En octubre de 1998 el Ayuntamiento de Madrid instaló diferentes pantallas transparentes de seguridad junto a las barandillas del viaducto, con el fin de evitar los suicidios que venían sucediéndose.

 

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