Ciencia, Destacados, Medio Ambiente — December 21, 2012 at 12:05 am

El agua potable y el caso de Cochabamba

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El agua cubre un 71% de la superficie de la corteza terrestre. Se localiza principalmente en los océanos, donde se concentra el 96,5%. El resto se reparte entre los glaciares, los casquetes, los acuíferos, los permafrost, los glaciales continentales, los lagos, los ríos, los humedales, la atmósfera y los seres vivos. Para el ser humano el agua es un componente fundamental. El cuerpo está formado por un 70% del mismo (un 75% cuando se nace y un 60% en la edad adulta). Una persona no podría vivir sin consumirla más de cinco o seis días.

Sin embargo, el acceso al agua potable no es algo que disfruta toda la población mundial por igual. Casi 1000 millones de personas no pueden acceder y 2700 millones carecen de sistemas sanitarios adecuados. El 40% de los africanos no dispone de agua potable, cifra que llega al 55% en Asia. Más de 800 personas en todo el mundo mueren a diario debido a enfermedades transmitidas por el agua; cada año, un millón y medio de niños con menos de un lustro de vida.

Y es que el acceso al agua potable es un tema muy controvertido debido a la fuerza que ejerce sobre su control, acceso y distribución cuatro factores claves: la política, la economía, el clima y la estructura social. Factores que provocan que en muchos países sin canalizaciones, empresarios sin ningún tipo de escrúpulos lo vendan  desde camiones a precios desorbitados. O que los habitantes tengan que caminar kilómetros para recogerlo de pozos, embalses y ríos. Por consiguiente, y a iniciativa de Bolivia,  la Asamblea de Naciones Unidas aprobó una resolución que reconoce el agua potable y el saneamiento básico como derecho humano esencial.

El caso de Cochabamba

En septiembre de 1999,  la multinacional Bechtel firmó un acuerdo con el dictador encubierto Hugo Banzer, para privatizar el suministro de agua de la ciudad de Cochabamba en Bolivia. Esta privatización continuaba así las políticas impuestas por el Banco Mundial al país latinoamericano. El contrato fue oficialmente adjudicado a Aguas Tunari, un consorcio empresarial en el que Bechtel estaba metido. La multinacional se hizo con todo el agua de Cochabamaba, incluso la que caía el cielo, encareciendo las tarifas en un 50%.

Con los nuevos precios y con un salario medio de 2 euros al día, los habitantes tendrían que pagar una cuarta parte de sus ingresos por la factura. Muchas personas se verían obligadas a retirar a los niños de la escuela, a dejar de ir al médico y  racionalizar aún más la comida.

En abril del 2000, el pueblo salió a las calles para pedir justicia. En un acto canallesco y de cobardía, el gobierno, anteponiendo los derechos de la multinacional a los de los ciudadanos,  lanzó una dura represión en la que hubo detenciones, maltratos (jóvenes perdieron brazos, piernas, se quedaron paralíticos) secuestros e incluso una muerte, la de Víctor Hugo Daza.

Tras días de hercúlea y épica resistencia popular los congresistas decidieron huir, el Gobernador se ocultó y el Pueblo se convirtió en la única y competente autoridad legítima. En grandes asambleas populares y en un acto de verdadera democracia, se decidió así sobre la privatización del agua. El Gobierno del dictador encubierto Hugo Banzer tuvo que rescindir el contrato con la multinacional americana.

La multinacional Bechtel se hizo con el control de las aguas, incluso el que caía del cielo 

En grandes asambleas se decidió sobre la privatización del agua… Hugo Banzer tuvo que rescindir el contrato

 

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