Culturas, Destacados, Relatos — December 4, 2012 at 11:22 pm

Me voy pero te juro que, si me quieres, mañana volveré

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Me gustas. Me encantas. Cada vez que te miraba de lejos sonreía cual estúpido y corría a tu lado a abrazarte. Pero desde hace tiempo has decidido darme la espalda.

Me conoces desde el colegio. Se puede decir que nos criamos juntos. Me cuidaste en el hospital, me vistes jugar al fútbol, me has visto tanto no dormir antes de un examen como vomitar en soportarles. Todo el tiempo juntos.

Hemos reído y llorado uno sobre el otro de las playas del sur y a los acantilados del norte. Sonreímos al sol en la árida Mancha y nos congelamos en las más altas de nuestras montañas. Cantamos a Salamanca y nos manifestamos por la capital. Daba igual dónde fuéramos, disfrutábamos el uno del otro sin pensar en el mañana.

De las penas y las alegrías. Te seguí cuando de bares huías a iglesias esperando que alguien perdonara tus males. Realmente no sé si alguien más que yo lo hizo. Pero eso ya da igual.

Nunca te quise modélica, sino sólo como eres. Con tus cambios de comportamiento, tu complejo de inferioridad y tu mentalidad orgullosa, que tantas discusiones nos trajo. Con tus labios de fresa y tu piel de aceite. Con tu mirada expectante y recelosa y tu imaginación creadora. Como eres cuando me hablas en distintas lenguas y como te veo al mecerse tu pelo. Da igual cual fuera la brisa, siempre me lleva a desear sumergirme en tus adentros. Día a día te disfruté y te soporté, quizás como nadie te disfruto, pero hoy ya no te puedo seguir.

Luché por crear algo que fuera nuestro. Un futuro para compartir. Pero desde hace tiempo prefieres mirar a las estrellas y obviar mis intereses y necesidades. Te juntas con las peores compañías y me arrastras contigo a continuas depresiones. Me pedías cada vez más mientras tu comenzabas a aportarme menos.

Ahora que sufres (y por ello sufro) una de las peores etapas de nuestra historia, decides seguir por el camino que me oprime y desespera. Decides dejar de cuidarme, dejar de valorarme y dejarme en la calle con limosnas a expensas de mi malestar esperando que todo siga igual entre nosotros. Lo lamento, pero esta vez no pienso dejarme arrastras por ti. No volveré a hacer de Sabina pagando la cuenta de esa gente sin alma que viste de seda sus malas intenciones. Gente que te roba la cartera mientras finge dejarte dinero.

Puede que no tenga su dinero o su inteligencia. Pero tengo la suficiente como para quererte por lo que eres y no por lo que tienes. Y mientras ellos te siguen diciendo que todo mejorará yo ya no puedo seguir confiando en ti.

Por eso te escribo esta carta. Para que lo pienses mientras me ves partir. Para que algún día te des cuenta de lo que perdiste y de lo que pude ser para ti. Para que ese día me llames y me invites de nuevo a seguir. Seguir queriéndonos de manera digna. De manera recíproca y sincera. Para que me quieras como yo te quiero a ti.

Te llevaré siempre conmigo pero he decidido irme de aquí. Au revoir, ma terre.
Te llevaré siempre conmigo pero he decidido irme de aquí. Au revoir, ma terre.

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